jueves, 11 de febrero de 2010

No es su cuerpo, es otra vida

De entre todas las razones que esgrimen los proabortistas para defender su postura, hay una que denota claro desconocimiento científico: "Es el cuerpo de la mujer y hacen lo que quieren con él". Es lícito dejar a estas personas que hagan lo que quieran con sus cuerpos, simpre que no atente contra su dignidad y su vida. Pero si ese comentario incluye al bebé que llevan dentro, hay que decirles que esa nueva vida no forma parte de su cuerpo. Por mucho que les interese, deben saber -seguramente ya lo saben- que se trata de otro cuerpo, de otra vida, de otro ser humano.
Desde que se concibe una nueva vida -con la primera célula, el zigoto-, nadie en su sano juicio puede decir que se trata de una parte más del cuerpo de la mujer. El embrión y el feto son fases del desarrollo de un nuevo ser humano que luego continuará con el bebé, el niño, el adolescente, el adulto y la persona mayor. Y el hecho natural de que un embrión o un feto necesite del soporte y alimento materno no implica de ¡ninguna manera! que no tengan vida propia y que sean parte del cuerpo de la madre. Al contrario, son dos vidas diferentes en la que una, el futuro bebé, tiene una dependencia vital de la otra (hermoso, ¿no?), la madre. La misma dependencia que puede tener un bebé recién nacido de sus padres o un enfermo del médico o enfermera.

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